Se muestran los artículos pertenecientes al tema Vivencias.
No hay nada como una buena sauna, para dejarte nuev@.

Pues sí, acontecimientos nuevos y jugosos. Hace apenas un rato, estuve con ella. Mis labios disfrutan aún, de su más íntimo sabor.
Reconozco que a veces, me muevo por impulsos, por corazonadas. Abrí los ojos esta mañana con ganas de hacer ejercicio, de moverme, quizás culpable por la cena copiosa de anoche, de las copas de después. Ni corta ni perezosa aunque lo estuviera y mucho, salté de la cama decidida a ir al gimnasio, aunque fuera domingo, pero quizás por eso, sabría que luego disfrutaría de la sauna mejor.
Me duché rápidamente, desayunaría algo en alguna de las cafeterías que hay alrededor del gimnasio. No me maquillé prácticamente, no me gusta hacerlo si tengo que sudar y hoy sentía que necesitaba hacerlo.
El gimnasio los domingos está prácticamente vacío. Algún que otro hombre de mediana edad o jubilad@s que no les suelen costar mucho trabajo madrugar. La gente joven a esas horas duerme placidamente, por lo que no esperaba encontrarme a nadie conocido y menos a la morenita que me quita el sentido.
Me coloqué mi mp3 y me dispusé a correr en la cinta un buen rato, olvidándome de lo que ocurría a mi alrededor. Algo derrotada por el ejercicio y por haber tenido la loca esperanza de verla, me fui a duchar primero y mientras el agua caliente como estaba yo, me recorría, me empezó apetecer disfrutar para mi solita de la sauna y de mi imaginación.
Como no esperaba encontrarme a nadie, no cogí ni la toalla para secarme y al abrir la mampara de la ducha, mis ojos no salieron de su asombro. Allí estaba ella recién llegada, desvistiéndose y devolviéndome una traviesa sonrisa (Me preguntaba si me había visto mientras me duchaba, como me acariciaba los pechos largamente y jugaba con mi vagina introduciéndome un dedo un buen rato).
Me fui para ella, devolviéndole la sonrisa, (desde el otro día no habíamos coincidido apenas unos rápidos saludos y poco más, cuando yo me iba, ella entraba o al revés) y me atreví, así completamente desnuda, a zamparle dos suaves y rápidos besos, sin dejarla reaccionar y seguidamente disculpándome por haberle mojado la cara.
Ella algo nerviosa, pero sin dejar de sonreírme, me dijo que no me preocupara que olía muy bien y empezamos a hablar de champúes, del gel de coco y acondicionadores y los dejé en la ducha para que ella lo utilizara si le apetecía.
La invité a entrar a la sauna. Le animé argumentando que nos lo merecíamos las dos, siempre tan ocupadas, que nunca coincidíamos y que quería hacerle unas preguntas sobre su prótesis mamaria y ella dijo algo así como:
- ¡Pues vale! ¿por qué no ?

Pues eso, por qué no. La esperé y ella vino a mí. El calor de los cuerpos desnudos, la proximidad de ambas, nuestras miradas cargadas de morbo, mi atrevimiento al querer volver a tocar sus senos... hizo el resto.
Luego ya en casa, se lo he contado con todo lujo de detalles a mi chico y por los ojos que ha puesto se qué le dio un morbazo tremendo, así que hemos follado para celebrarlo como si no lo hubiéramos hecho en mucho tiempo y eso que esta madrugada lo monté como una gatita salvaje, que es como me siento ahora:
- ¡¡¡ Miau, miau, miauuuuuuuuu !!!
Sus pechos de silicona.

Tengo una amiga, una amiga especial. A ella no le cuento mis penas, no me apetece hacerlo, ni voy con ella a tomar café, ni de compras. A ella le enseño mi cuerpo, le mando mensajes al viento, mensajes envueltos en movimientos, miradas rápidas cuando me mira y lentas cuando está de espalda, ofreciéndome su sugerente espalda, su sensual culo.
Intento provocarla, pero sin que sea muy evidente, sin que se moleste … me pongo de espalda a ella, completamente desnuda y le ofrezco mi coñito depilado, cuando me agacho, cuando me voy vistiendo sin prisas; le muestro mi culo que espero que algún día sea acariciado por ella.
Todo fue por tocarle los senos, ella me lo pidió y yo me negué, pero insistió, me cogió ambas manos y me los puso en sus redondos pechos y yo los dejé allí, sin saber qué hacer, sin saber como retirarlos.
Estaban calientes, sus pezones se erizaron... qué significaba aquello, quizás sus pezones hablaron sin ser preguntados, quizás sólo era imaginación mía, pero los vi firmes, dispuestos y ¡Tan apetecibles!
Ella es, como yo, una de las clientas del gimnasio a donde voy y me gusta cada ápice de su cuerpo.
Su risa, sus uñas largas, su feminidad, su larga cabellera negra como el azabache, su piel morena, como los de una bella gitana, mi gitanita, su cintura plana, su culo redondo y respingón, su cuerpo de guitarra, sus grandes ojos color miel, su labios carnosos, gruesos, hasta su coño peludo y eso que lo prefiero sin vello, pero me daría igual perderme en esa mata de pelo y explorarla detenidamente, muy detenidamente y gozar de ella en carne y hueso.
Se acaba de operar de los pechos, dice que los tenía caídos de los dos partos que tuvo y que sólo subió una talla. Ella utiliza mi misma talla de sujetador ahora, aunque sus pechos son perfectos, divinamente perfectos.
Le pregunté si notaba los implantes, si le incomodaban y ella me dijo que no, que los tocara, para comprobarlos.
En un principio le dije que no, que no hacía falta, supercortada perdida, pero ella tan jaleosa y resuelta como es, me llevo mis manos algo temblorosas a sus tetas. Extraordinarias tetas, que no cabian en mis manos.
Tiene 37 años, aunque no aparenta más de 30 ó 31. Medirá uno sesenta y cinco y creo que no hace falta decir que es mi fantasía sexual… Es verla y desarmarme entera, ni me reconozco, mi amor quiere conocerla y yo quiero que lo haga, pero antes, quiero conocerla mejor, mucho mejor, dijéramos, íntimamente, para que mi amiga de gimnasio, se convierta en mi amiga intima, en nuestra amiga intima.
A ver qué sucede, si hay acontecimientos nuevos, os lo iré contando.
Acontecimientos nuevos…. ¡Ummmmmm, qué bien suena eso!
TRES, AHORA SON DOS.

Voy cambiando, o será la vida que cambia a mi paso. Mi mirada cambió y con ella hasta los pequeños detalles asumen distinto protagonismo.
¿Enamorada? Los síntomas así lo podrían indicar, aunque ese no sea el término exacto. Es pasión, desenfreno, ganas de estar… con ella.
Sí, con ella. Ella es la que ocupa mi mente día y noche. Pero reconozco que es a su cuerpo al que deseo. Es a su piel tan blanca, de fresa, de melocotón; a su cabello, corto y claro como el trigo, a sus pecas, a su lunar debajo del ombligo, a sus gruesos labios, siempre hambrientos, deseables, moldeables… a su sexo, mi perdición. ¡Ummmmm! Delicioso, el más exquisito manjar, mi regalo, mi juguete, el de los dos.
Se que la echaré de menos, que no la volveré a ver, nunca. Malditos verbos, maldita realidad, pero será lo mejor. Al menos, eso es lo que dice ella. Lo que dice él.
Tres ahora son dos, aunque hay momentos que parecen que los tres somos uno. Dos, tres, sintiendo a la vez…
Me enseñó a sentirme diferente, a jugar con mi orgasmo, a retenerlo, a hacerlo explotar y luego… lamerlo, calmarlo y dejarlo que naciera de nuevo.
Mi diosa, con lengua de gata. Mi princesa con ojos trasparentes. Mi fantasía…
Pero también la de él y es curioso como siento que ahora lo quiero más y aquí sí hablamos de amor, pero sin dejar pasar a los celos. A esos inútiles sentimientos, que no nos dejan disfrutar, porque nos cegamos, nos dejamos que nos influyan tanto que nos volvemos vulnerables, inseguros, torpes… al no entender que el amor no es poseer, que no somos dueños de nadie, ni tan siquiera de nosotros mismos… pero eso sería otro tema, que ahora, no me preocupa.
Su llegada cambió mi mente, mi mirada… y ahora que su partida se acerca, no se como el tres dejará de ser tres, para ser dos y lo que antes era tres sintiendo a la vez, sólo residirá en nuestra fantasía.
Allí habitará para siempre. Nuestra preciosa fantasía, que hicimos realidad.
A solas en el trabajo y caliente... ¡Bufffff! Peligro, peligro...

Me he quedado sola en el trabajo y estoy a cien, he ido al baño a quitarme el tanguita; me he refrescado con agua del lavabo, pero el agua me da la sensación, que está tan caliente como yo; he metido el tanguitas en el bolso, me da bastante morbo, no espero a nadie.
Bajo la mesa de mi ordenador abro y cierro mis piernas, mis muslos y me los restriego, de vez en cuando me meto dos dedos en mi vagina, me los chupo y vuelvo a introducírmelo.
¡Uhhhhhhhhhh! !Qué gusto mamma mía! .¡ Estoy tan... buena, buena, buena......... muuy rica.!
¡Aahhhhhh...! Cómo me gusta ¡Dios! estoy muy húmeda, cruzo mis piernas y creo que me voy a morir de gusto.
Se me ponen los pezones firmes, duros, han crecido, yo diría que todo mi pecho ha crecido y se ponen duros como una piedra, están pidiendo guerra, pero si me los rozo, sé que estoy perdida que me voy a echar en el sillón, voy a levantar mis piernas, las voy a poner encima de la mesa y ...... Vaya hombre, un cliente.
Mi corazón se me va a salir. Lo he echado prontito, ahora no estoy yo para negocios. Me vuelvo a meter un dedo hasta el fondo, quisiera dejarlo ahí metido, se está tan calentito, tan humedo, mi clitoris tiene celos, muchos celos, pero como yo lo quiero tanto, le acaricio, un poquito, él no quiere que me vaya , entonces, me quedo un ratito con él acariciándolo, aprentandólo como un botón, como un timbre, que está llamando al éxtasis, pero todavía no, deja al éxtasis que está de fiesta, déjalo que no venga que saboree todavía un poquito más a este botón .
Miro a mi alrededor, ¿qué podría sustituir a tu polla, no puedo esperarla, ahora ya no, ya no hay marcha atrás, ya tengo que terminar.....Aahhhhh, estoy jadeando joderrrrr Uhhhhhhh! Los "bolis" los veo muy finos, yo necesito algo más...sustancial ¡Ufff, lo qué daría por tener en mi vagina un plátano, una zanahoria! ¡Siiiiiiiiii...! ¡Quiero un pepino duro, duro siiii...! Me voy a conformar con un rotulador. Mejor con dos, sí, así...
¡Ooooooohhhh..! Ya los tengo dentro, ¡Qué locura, seguro que tengo fiebre! Espera chóchete, espera que cierro la puerta, del negocio, para que puedas llamar ya al éxtasis ¡Vuelvo enseguida!
Ahora sí, ya puedo ser libre. Me he quitado el sujetador, he dejado mis duras tetas libres, libres, pero... ¿donde están esos malditos rotuladores?
¡¡Uuuuummmmmmm!! lo siento, me abandoné buscando llegar, llegar ¡Sssiii..! llegar a lo mas alto, y lo conseguí, sí que lo conseguí.
El fuego, a veces, me consume

Me hubiera gustado haberme puesto hoy una faldita, de esas cortitas escocesas, me habría colocado unas medias, sin braguitas debajo.
En cambio me he puesto unos vaqueros muy muy ajustados, y al no llevar ni tangas puesto , con cada movimiento, me hacía un masaje fantástico, en mi pubis. Pero las ganas me estaban volviendo loca.
Tuve que meterme en el baño, sin más remedio, cerrar la puerta, mirarme al espejo, descubrir la cara de deseo que tenía y meterme la mano recorriendo todas mis humedades, creando más y más liquido febril.
Necesitaba meterme al menos dos dedos en mi vagina y lo hice. Mis senos tenían unos celos horribles y también los acaricié, los refresqué con un poco de agua, que al tacto se convirtieron en dos rocas duras y deseables.
Me apoyé en la puerta enfrente del espejo y di gracias de estar sola, porque mis suspiros y gemidos, hubieran levantado sospechas de mi estado enfermizo.
Pensé que debe ser delicioso, tener dentro de mí a dos bolas de esas, mágicas. Su magia me hubieran envuelto y vería las estrellas y el firmamento .
En cambio me tenía que conformar con mis dos dedos metidos, achuchando las paredes internas, recreándome en esos labios, que comprobaba que se habían vuelto de un color sonrosado. Con otro dedo pulsaba mi botón, que parecía una pequeña pollita, diminuta, pero que cuanto más la tocaba, más agradecimiento mostraba y me regalaba con oleadas de gusto.
Miraba mi rostro y no me reconocía, me imaginaba que era una actriz porno, que a diferencia, de ellas, no actuaba sino que sentía cada movimiento como una puerta o una llamada a un orgasmo eminente, que se resistía, porque no quería terminar con esa locura, recrearme con cada movimiento y en cada gemido quería expresar lo que sentía mi cuerpo.
Me imaginaba que me estaban mirando, no me importara que lo hicieran, porque daría un inmenso placer a cada uno de ellos, cerraba los ojos y veía su semen como salían de sus duras vergas, cómo iban llegando uno a uno y ya no pude más cuando imaginé que yo también tenía una enorme polla que expulsaba un espeso semen y al abrir los ojos mis manos descubrieron un liquido espeso blanquecino, como nunca lo había hecho, me lo llevé a la boca y saboreé mi recompensa.





