Sus pechos de silicona.

Tengo una amiga, una amiga especial. A ella no le cuento mis penas, no me apetece hacerlo, ni voy con ella a tomar café, ni de compras. A ella le enseño mi cuerpo, le mando mensajes al viento, mensajes envueltos en movimientos, miradas rápidas cuando me mira y lentas cuando está de espalda, ofreciéndome su sugerente espalda, su sensual culo.
Intento provocarla, pero sin que sea muy evidente, sin que se moleste … me pongo de espalda a ella, completamente desnuda y le ofrezco mi coñito depilado, cuando me agacho, cuando me voy vistiendo sin prisas; le muestro mi culo que espero que algún día sea acariciado por ella.
Todo fue por tocarle los senos, ella me lo pidió y yo me negué, pero insistió, me cogió ambas manos y me los puso en sus redondos pechos y yo los dejé allí, sin saber qué hacer, sin saber como retirarlos.
Estaban calientes, sus pezones se erizaron... qué significaba aquello, quizás sus pezones hablaron sin ser preguntados, quizás sólo era imaginación mía, pero los vi firmes, dispuestos y ¡Tan apetecibles!
Ella es, como yo, una de las clientas del gimnasio a donde voy y me gusta cada ápice de su cuerpo.
Su risa, sus uñas largas, su feminidad, su larga cabellera negra como el azabache, su piel morena, como los de una bella gitana, mi gitanita, su cintura plana, su culo redondo y respingón, su cuerpo de guitarra, sus grandes ojos color miel, su labios carnosos, gruesos, hasta su coño peludo y eso que lo prefiero sin vello, pero me daría igual perderme en esa mata de pelo y explorarla detenidamente, muy detenidamente y gozar de ella en carne y hueso.
Se acaba de operar de los pechos, dice que los tenía caídos de los dos partos que tuvo y que sólo subió una talla. Ella utiliza mi misma talla de sujetador ahora, aunque sus pechos son perfectos, divinamente perfectos.
Le pregunté si notaba los implantes, si le incomodaban y ella me dijo que no, que los tocara, para comprobarlos.
En un principio le dije que no, que no hacía falta, supercortada perdida, pero ella tan jaleosa y resuelta como es, me llevo mis manos algo temblorosas a sus tetas. Extraordinarias tetas, que no cabian en mis manos.
Tiene 37 años, aunque no aparenta más de 30 ó 31. Medirá uno sesenta y cinco y creo que no hace falta decir que es mi fantasía sexual… Es verla y desarmarme entera, ni me reconozco, mi amor quiere conocerla y yo quiero que lo haga, pero antes, quiero conocerla mejor, mucho mejor, dijéramos, íntimamente, para que mi amiga de gimnasio, se convierta en mi amiga intima, en nuestra amiga intima.
A ver qué sucede, si hay acontecimientos nuevos, os lo iré contando.
Acontecimientos nuevos…. ¡Ummmmmm, qué bien suena eso!
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Autor: Marta
Besos húmedos!
Fecha: 03/06/2007 18:11.
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Autor: Cachondita
Besos cachondos
Fecha: 10/07/2007 16:24.
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Autor: Caimán
Fecha: 04/04/2008 08:52.






